En el cuerpo rige el sistema nervioso y el ADN.
Animal guía: la serpiente. Es la sabiduría ancestral, la sabiduría milenaria, la sabiduría cósmica. La serpiente emplumada, el Quetzalcóatl, el Kukulkán, que desciende desde la inmensidad del Universo para traerla vida a la Tierra. La serpiente cósmica es, también, la Gran Galaxia, la Vía Láctea, que contiene a las Pléyades, el puño de estrellas del que vienen a la Tierra los grandes Abuelos Mayas.
El Abuelo Kaan trae el anhelo de andar el camino de la evolución, del crecimiento espiritual. Observemos el diseño del caracol, o el diseño del corazón de los troncos de los árboles, que nos muestran el caracol de la evolución. Desde un núcleo se generan círculos cada vez más amplios hasta el desarrollo total. Es el Tiempo manifestado en los ciclos que genera. También el ADN, visto desde arriba, tiene el diseño de la espiral.
El magnetismo de Kaan nos recuerda el movimiento serpentino en la Tierra y en el Cosmos. El ADN tiene ese movimiento, entonces toda la manifestación de la vida lo tiene. Rige las órbitas de los planetas, el movimiento de la Tierra, de la Luna, del Sol y de todo el sistema que viaja en el espacio también en forma serpentina. Nuestros antepasados dejaron el diseño de la serpiente en piedras, en tejidos, en códices, en la decoración de cerámicas. La dejaron dibujada con la luz del Sol del equinoccio de primavera en pirámides que muestran cómo desciende desde el Cosmos el Kukulkán a fertilizar la Tierra.
Veamos, investiguemos; el Kaan protege y sostiene al buscador. El ADN es, también, una escalera que llega desde el Cielo a la Tierra, y nos lleva desde la Tierra al origen, como dijeron los Balams antes de partir y luego de haber finalizado su misión en este planeta: “Continuad vuestro camino y veréis de nuevo el lugar de donde vinimos”. Observemos a la serpiente. Su movimiento ágil y enfocado nos recuerda al ADN y a la manifestación del Espíritu en el rayo. La serpiente cambia su piel cuando es el momento, la suelta y cierra así un ciclo, en la seguridad de que la nueva piel es exactamente la necesaria para la siguiente etapa que comienza. Es un buen día para implorar la salud del sistema nervioso, y para sostenerla o recuperarla. La ampliación de la conciencia produce sinapsis con vibraciones de alta frecuencia, en las que recuperamos la salud y el equilibrio. Todo, absolutamente todo lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que sentimos, lo que pensamos, todo está regido por el sistema nervioso. Los movimientos, la quietud aparente. Las funciones llamadas autónomas, las acciones voluntarias…todo. El espíritu de este día favorece la relajación y la meditación para eliminar tensiones innecesarias que enferman. El estrés, la presión excesiva a la que nos sometemos, produce desequilibrios en el sistema nervioso, y éstos se manifiestan en enfermedad que se corporiza en el lugar más sensible para cada uno. La continuidad del estrés produce fatiga crónica y estados fisiológicos alterados que se vuelven difíciles de resolver. Y luego, el descansa normal no es suficiente para la recuperación. Entonces…la medicina química aparece y te vuelve su esclavo, condenándote a sus efectos destructivos. Es un día excelente para reflexionar qué queremos para nuestra vida, sobre cuáles son las prioridades reales que tenemos actualmente y cuáles nos gustaría tener y respetar.
El Kaan ayuda a elegir lo más saludable en el contacto consciente con el Cosmos y con los antepasados que marcaron el camino. En cada pirámide que construyeron está la invitación para ascender, en forma serpentina, los escalones que nos ayudan en la evolución. El panorama cambia paso a paso, y al llegar a la plataforma superior, se abre la puerta para la verdadera reflexión. Si visualizamos a los antiguos Mayas construyendo observatorios desde donde legaron las enseñanzas acerca del movimiento de los astros, su ritmo y la medida de su ritmo; los calendarios que guían para caminar concientemente el Tiempo de la Tierra y del Cosmos, y los diseños que amplían la conciencia, nos podemos dar cuenta de que dedicaron sus vidas a observar, registrar, aprender y transmitir lo importante. ¿Qué elección haces tú? ¿Escuchas a los emisarios del miedo, la costumbre y la dominación? ¿Limpias tu mente y permites que el mensaje que habita en tu corazón se manifieste y te guíe?
El magnetismo Kaan nos ayuda a encontrar el sendero para que la vida sea satisfactoria. Nos recuerda el origen y la base espiritual de la vida en todas sus manifestaciones. Despierta la conciencia del imprescindible equilibrio entre actividad y descanso, equilibrio que está incluido en el diseño humano y que olvidamos fácilmente, con las consecuencias negativas para la salud.
El Abuelo Kaan ayuda a sanar el sistema nervioso con descanso, relajación, meditación y medicina natural, aquella que viene del Misterio y nos da la Madre Tierra. El agua abundante y la alimentación natural, sin grasa, previenen la enfermedad, y cuando ésta ya se ha manifestado, favorecen la recuperación de la salud. En sus polaridades, Kaan puede producir tensiones, estados de alteración nerviosa, complacencia para evitar el esfuerzo de crecer, pereza y autoengaño. Ofrendemos inciensos al Abuelo Kaan en el Fuego Sagrado y observemos que el humo, también en movimiento serpentino, eleva los rezas a la Creación. El espíritu de este día es muy adecuado para efectuar ceremonias con diseños milenarios que heredamos de los antepasados sabios. En ellas se realizan propósitos de sanación y de ampliación de conciencia para recibir los mensajes de la Sabiduría ancestral que ayudan a dar sentido a la vida y nos orientan hacia el máximo propósito, que incluye a todos los propósitos: la búsqueda del Gran Misterio y el deleite en su Creación.
Basado en el libro "Enseñanzas Mayas", de Mabel Flores.
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