Ajmaq
En el cuerpo rige el sistema reproductor. El Misterio que anida la continuidad de la vida en hijos, en acciones, en hechos, en realizaciones. Trae la medicina del perdón, que libera la mente, sana el cuerpo, trasciende emociones y aligera el camino.
Animal guía: la abeja.
La energía de hoy nos explica porque no se debe caer en la venganza y el resentimiento.
El resentimiento es una energía de baja vibración y nos pone vulnerables a lo negativo, nos debilita y distrae. Nos aleja del presente, la mente queda atrapada en pensamientos destructivos y genera emociones que desequilibran el cuerpo en su totalidad. El hígado, purificador por excelencia, se afecta, y en consecuencia la vida se siente pesada, hay debilidad, bronca, ira, odio, rencor. Nos convertimos en víctimas de nosotros mismos y de poderes aparentes que buscan dominar a los débiles con promesas de venganza y de violencia para lograr “justicia”.Así originamos la guerra interna y la externa que lucha fuera, matando a hermanos por el falso poder del territorio, el dinero, los recursos o las ideas diferentes.
La abeja muere en la venganza, nosotros también. Siempre una parte muere, queda en el enredo y el vacío. Y genera más rencor y más culpa. En la lucha interna. El cuerpo es el campo de batalla, y la enfermedad aparece. Sabemos que se manifiesta en el sistema u órgano que refleja en cada uno el rencor y la culpa, según qué los haya provocado.
La importancia personal es protagonista, es la que no admite el error propio ni del otro. ¿Cómo yo puedo equivocarme? ¿Cómo a mí me hacen esto? Y comienza la rueda destructiva del enojo, la culpa y la venganza.“Somos humanos, hijos de humanos, nietos de humanos y como tales podemos equivocarnos”, así transmiten los Ancianos uno de los aspectos importantes del magnetismo Ajmaq: aceptar nuestros errores y los errores de otras personas.
Abre la puerta para el entendimiento de que en el diseño humano está el “hacer”, y en ese hacer está incluida la posibilidad de la equivocación. La aceptación del error es una puerta que serena y relaja, facilita el aprendizaje y permite el dulce perdón.
Necesitamos reflexionar y darnos cuenta de que cada acto en nuestra vida lo realizamos desde el nivel de conciencia que tenemos, y cuando el acto es un error, ése es el nivel de conciencia en el momento de actuar. La necesidad de ampliar la conciencia es urgente, para no lastimarnos ni lastimar, para ser responsables del pensamiento, de los sentimientos y de las emociones, de las palabras, de los hechos que producimos, incluida la salud.
Podemos despertar entonces la compasión, y a través del entendimiento, perdonarnos y perdonar. Ver a otros y vernos a sí mismos con amor, como a un niño o a un ignorante. Cuando recordamos el error propio y el ajeno, disolver el rencor y la culpa, observar y aprender. La humildad es la aliada. Perdonar injurias, ofensas, maltrato, libera la mente y sana las emociones y el cuerpo.Es un día para la reconciliación con uno mismo y con los demás.
El Ajmaq brinda la dulce ayuda de los antepasados. Podemos invocarla; ella llegará, limpiará el pensamiento y abrirá el camino para el bienestar y la paz.Con humildad nos reconocemos humanos, con capacidad de aprender del error y perdonarnos, con capacidad de entender que el otro también es humano. Esta comprensión es fundamental para el crecimiento y la evolución. Cuando alguien ha cometido errores graves y luego amplía su conciencia, el arrepentimiento y la culpa pueden ser devastadores.
Por eso, en el trabajo de ayuda espiritual en las cárceles, es importante expresar con claridad que lo que se ha cometido, sucedió bajo el nivel de conciencia de ese momento, y que al ampliarse, se puede ver, entender, y lograr el perdón hacia sí mismo; a través de la compasión, esa silenciosa manera de amar. De igual manera hacia los demás. La compasión es la llave para entender, perdonar y mejorar.
Observemos la abeja, su capacidad de organización y la alquimia que realiza. Con la misma materia prima que toma de las flores, elabora la miel, el propóleo, la jalea real, la cera, el polen. Según cómo alimente a las larvas, éstas se convertirán en abejas obreras, zánganos o reinas. Este es un buen material para reflexionar acerca del alimento y su poder.
El Abuelo Ajmaq nos ayuda a reconciliarnos, a perdonar a nuestros hermanos, a perdonarnos a nosotros mismos y sentir la dulce medicina del perdón. Libera la mente para despertar la verdadera inteligencia de la mano del Abuelo No’j, el siguiente día.
Imploremos el perdón de todos nuestros errores al Padre Creador y Formador, Hunajpú, a través de las ofrendas de inciensos y miel, del rezo, de la palabra y de la acción, alineados en el agradecimiento y cuidado de la vida para este tiempo y para las futuras generaciones.
Basado en el libro "Enseñanzas Mayas", de Mabel Flores.
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