martes, 15 de noviembre de 2011

Energía de hoy 15 de Noviembre de 2011: Tijax


Tijax

En el cuerpo rige la boca, los dientes, la lengua. Favorece la primera elaboración de lo que nos llega, para que luego se realice el proceso digestivo y la emisión de la palabra sanadora.

Animales guía: el tucán, el pez espada, el cocodrilo; los que tienen destacado en su diseño la boca o el pico.

El Abuelo Tijax ayuda para cortar lo que nos daña, lo que nos enferma, y favorece la sanción rápida. Es la flecha de sabiduría, es el cuchillo ceremonial de doble filo, es la piedra de obsidiana, oscura y brillante, que corta lo negativo, cumpliendo así su misión en esta Tierra. También es un espejo; podemos vernos en él y luego, con esa información, decidir qué eliminamos de nuestra vida, que actitudes, qué patrones de conducta, qué alimentos, qué pensamientos, qué circunstancias: ¿Estamos dispuestos a vernos realmente? ¿Elegimos vivir en la verdad? ¿Preferimos el engaño que la oculta? La respuesta no es tan fácil; es necesario tener la oportunidad de que el espejo esté delante para elegir, ver y aceptar, o negar. Para muchas es más cómodo proyectar en otros los propios monstruos, entonces el maestro, hombre o mujer que generosamente pone su vida para la sanación de quienes dicen “querer es sanar”, se convierte, para ellos, en el depósito de la basura. Los maestros son espejos, pero es necesario que tengamos la humildad par a reconocer que lo que vemos en ellos, y nos produce rechazo, es lo que nosotros necesitamos transformar o eliminar. El primer paso en el camino espiritual es recordar la humildad, la que tuvimos en nuestro espíritu en el instante de encarnar, cuando descendimos en el rayo de la estrella de la que venimos, sabiendo que el camino en la Tierra implica un trabajo para evolucionar, y que en ese trabajo habría dificultades, pruebas, obstáculos. La humildad es poderosa y abre puertas. Abre, por ejemplo, la posibilidad real de sanar, aceptando primero la visión de lo que hay que sanar, atravesar el miedo, y dar el paso.

Es curioso ver cuánta gente, aún con vidas insatisfactorias y sufrientes, teme sanar. Y elige, sin saber que lo elige, andar por la vida en calidad de víctimas. Sabemos que la enfermedad tiene aparentes “beneficios”, que muchas veces se manipula el entorno con ella, y se demanda atención a través del sufrimiento. La humildad es, también, la protección que ayuda a ver todo esto, enfocarlo, pedir ayuda idónea para sanar, armonizando los dones que traemos para construir nuestra propia evolución. “Nadie se levantará solo”, sentencia el Popol Vuh. Todos necesitamos ayuda adecuada para hacerlo. El espejo de obsidiana refleja lo que necesitamos cortar, aquello negativo, tortuoso, destructivo. Una vez aceptada, se da el corte ceremonial que libera.

El Tijax, en desequilibrio, puede cortar lo que no es necesario cortar; y lleva al chisme, a ver en los demás los problemas y hablarlo por detrás. Esto es destructivo, y demasiado habitual. A veces las personas hacen alianzas en el chisme; romper con él es recuperar energía para mejores propósitos. Necesitamos vaciarnos para recibir lo diferente, lo que ni imaginamos que pueda existir. Necesitamos abrir los ojos y ver. Es habitual escuchar sobre los Mayas: ¿Cómo pudieron hacer estas construcciones?, ¿cómo pudieron medir exactamente el tiempo, el movimiento de Venus, de Marte, sin la tecnología actual?, ¿cómo supieron de equinoccios, solsticios y fases de la Luna? La repuesta no viene de la lógica actual; sólo puede llegar si tenemos la humildad de acercarnos a los lugares de poder y a los Ancianos portadores de la herencia sagrada de los Mayas.

El Abuelo Tijax rige la boca, que prepara y tritura el alimento para que continúe el proceso digestivo en el que se elimina lo tóxico y lo innecesario, y se asimila lo nutritivo. Éstas son capacidades que tenemos también en los planos mentales y emocionales. La boca, como emisora de la palabra, aquélla que sana y expresa el amor, la que lastima, la que se desperdicia en tonterías, mentiras, ofensas y chismes. El Abuelo Tijax nos guía para ampliar la conciencia y elegir realmente cuál es nuestra voz. Habita en la palabra sabia que corta el pensamiento confuso y enredado, dando así la oportunidad del vacío, y en su silencio, la creación. Es el golpe ritual que abre espacios de vibración más alta que los que transitamos en el estado de conciencia cotidiana. Es recomendable tener con nosotros una piedra de obsidiana. Es buena protección y buena medicina. Nos recuerda que podemos trabajar lo necesario hasta ver en su espejo el reflejo de nosotros mismos con alegría y satisfacción verdaderas, sabiendo que la continuidad en el aprendizaje es permanente. Recordemos que los Ancianos Mayas nos enseñan que en la Universidad del Universo no hay graduación.

El magnetismo Tijax también favorece el corte de lo que perturba y distrae. La distracción es peligrosa, desenfoca la continuidad en la realización de un propósito. Es la interferencia que aparece vestida de maneras inesperadas, que sorprende y debilita. Es una puerta para que el poder de la destrucción trabaje. Puede llegar desde un pensamiento perturbador, o como una interrupción externa, que logra atraer la atención, alejándonos de lo importante. Si nos ubicamos en sus polaridades, el Tijax puede llevar a decir palabras que lastimen, a negar lo que rechazamos en nosotros, depositándolo en los “seres espejo” que lo reflejan; a cortar lo que necesita continuidad. Necesitamos darnos cuenta de que somos responsables para sostener la sanación y la comprensión que ella produce; es la que nos permite saber qué nos hace daño, qué nos enferma, y hacer las transformaciones coherentes con el nuevo estado de conciencia que se abre en cada sanación con entendimiento. Estar alertas, pues la costumbre acecha y puede traicionar.


Basado en el libro "Enseñanzas Mayas", de Mabel Flores.

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