Kiej
En el cuerpo rige las extremidades: brazos y manos, piernas y pies.
Animal guía. El venado.
Kiej en Maya Quiché significa “cuatro”. Las cuatro direcciones, los cuatro rumbos del Universo. El diseño del glifo Kiej es una mano humana uniendo el dedo pulgar y el dedo índice. Ambos dedos cierran un circuito energético para la meditación y para el entendimiento de la complementación y la polarización. La mano humana, con su inmensa habilidad para realizar y construir, para dar y recibir, para acariciar y amar. La mano vacía y abierta es la que puede tomar de la vida lo que ésta ofrece genuinamente a cada uno; podemos construir, elaborar, utilizar, compartir lo que hemos tomado. Y vaciarla nuevamente…soltar, en la confianza de que hay más de lo que necesitamos: aire, alimento, dinero, relaciones, materiales creativos. El movimiento de la mano tiene los tiempos de la respiración: inhalar o tomar, sostener o elaborar, soltar o compartir, aceptando el vacío necesario para que lo nuevo tenga espacio donde llegar.
El Abuelo Kiej nos ayuda para trabajar el desapego: soltar, en la confianza de que llega a nuestra vida lo que necesitamos, cuando lo necesitamos. El proceso de la respiración facilita el entendimiento y la práctica del despego. Si le damos una duración mayor a los tiempos de la exhalación y del vacío, lo estamos trabajando también en planos mentales y emocionales. Cuántas veces el apego a situaciones y relaciones nos impide recibir lo que sería más satisfactorio para nuestra vida. El miedo a soltar lo que hay que soltar en el momento adecuado nos intoxica y nos impide disfrutar del vacío, ese espacio necesario para la renovación y la creatividad. Los brazos y las manos…nacen a la altura del corazón; ellos son los que permiten hacer lo que el corazón indica.Enfoquemos en nuestra capacidad de abrazar y abracemos. Veamos las manos como instrumentos de sanación, canalizando el amor universal. Las piernas y los pies…nacen desde el centro del movimiento y nos dan la posibilidad de caminar, danzar, correr, trasladarnos…Aprender el equilibrio en quietud; aprender el equilibrio en movimiento. Las cuatro extremidades humanas son portadoras de doce de las trece articulaciones mayores, los goznes sagrados que permiten el movimiento y la realización de círculos perfectos.
El Kiej en sus polaridades produce apego, desequilibrio y aislamiento. El magnetismo de Kiej facilita la armonía con la expresión del espíritu en la materia. Favorece el “darse cuenta” de los apoyos internos y externos que tenemos y de los que necesitamos, para caminar bien en la creación de la propia vida. El venado, animal maestro, se considera muy sagrado en la sabiduría indígena. Enseña la armonía con su movimiento: muestra la conexión con el Cielo, a través de la belleza de sus cuernos; muestra la conexión con la Tierra en sus patas.
En el magnetismo del día Kiej, toquemos tambores y sonajas, dancemos alrededor del Fuego, dancemos para agradecer a los cuatro rumbos su manifestación en este planeta Tierra y en nuestro cuerpo, dancemos como seres puros y espontáneos, recuperando la alegría por el maravilloso milagro de estar vivos, dancemos con los pies en la Tierra y la mirada en el Cosmos, dancemos con el cuerpo, con la mente, con el espíritu, dancemos la danza de la vida dentro de la danza de la Creación Universal.
Basado en el libro "Enseñanzas Mayas", de Mabel Flores.
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