jueves, 8 de agosto de 2013

Energía de hoy 8 de Agosto de 2013: Tzi



Tzi

En el cuerpo rige el cerebelo, el árbol de la vida.

Animales: El lobo y el perro en su estado natural. Es la ley Divina, la que no se compra ni se vende, la que inexorablemente se cumple. Es la autoridad máxima y única, que gobierna la Gran Galaxia y la totalidad de lo que existe, la que controla los astros, la que determina el nacimiento y destino de cada uno de nosotros.


El magnetismo Tzi es el que finaliza el mes maya de los veinte días, y cuando se da en el número 7, finaliza, además del mes, el Año Sagrado Maya de los 260 días, o sea finaliza el Tzolkin. Es el día adecuado para el buen cierre de los ciclos que es necesario cerrar. Cuando dejamos situaciones pendientes, círculos inconclusos, una parte de nuestro ser queda allí, enredada entonces aparece la debilidad y perdemos concentración para los ciclos que comienzan y en los cuales necesitamos estar enteros. Ésta es una clave para la vida satisfactoria: cerrar y entregar todo a la Ley Divina.

El abuelo Tzi nos ayuda para la reflexión profunda. ¿Cuál es la ley que rige tu vida?, ¿Cuál es la autoridad que respetas? El magnetismo Tzi favorece la visión de la autoridad del Padre y la Madre, de Hunajpú, del Gran Espíritu, que ama y respeta su propia sabiduría, nutriendo siempre a la creación que surge de su insondable Misterio. Observemos el cielo en el día, el color azul, las nubes, el Sol que extiende sus brazos y acaricia fertilizando…sintamos el aire, miremos el mundo verde, la belleza de las aves, la perfección de la piel del jaguar. Todo es señal de que la autoridad está cuidando formas y esencia, y generando la eternidad. El poder se manifiesta, omnipresente, y la mente renace pura en el contacto. Cuál es la ley que ordena tu existencia?, ¿Quién es tu autoridad?, ¿Has buscado y encontrado al buen maestro que te oriente hacia la Sabiduría? Por extensión, es día adecuado para despertar la autoridad sobre uno mismo. Ser buen guía para dar los pasos en el camino del crecimiento que hayamos elegido, o el que necesitamos encontrar, para sentir la libertad de fluir en el cauce que despierta la pasión de construir en cada día lo mejor.

Al Tzi se le pide que haya gobernantes sabios y sensibles que ayuden a su pueblo. Si eres gobernante, si diriges a otras personas, en el tema que sea, éste es un día excelente para meditar acerca de tu comportamiento. ¿Eres idóneo en lo que supervisas? ¿Eres la autoridad que te gustaría tener a ti como guía, maestro y servidor? ¿Desarrollas en tu ser los valores de la paciencia, la honestidad y la compasión? ¿Escuchas, dedicas tiempo para ampliar la conciencia y mejorar como persona? ¿Ayudas a despertar capacidades? ¿Amas y practicas la Justicia?

El Abuelo Tzi nos recuerda el agradecimiento a la Autoridad de los antepasados sabios, que dedicaron sus vidas para observar la ley, aprender y heredarnos su conocimiento que facilita el despertar de la conciencia de la Ley Superior y su inexorable cumplimiento. Ayuda a amar la verdadera justicia y la verdadera autoridad. Si nos ubicamos en sus polaridades puede llevar al caos, a la injusticia y a la dificultad para el cierre de situaciones que sea necesario cerrar. El lobo es guardián de la Ley; también lo es el perro, especialmente en su estado natural, cuando el ser humano no lo había domesticado.

Veamos al lobo, escuchemos como aúlla en la noche, su voz es puesta para guardar el misterio. El perro y el lobo están atentos y avisan si perciben peligro. Ambos son símbolo de la Autoridad, cualquier situación que viene del exterior, primero choca con ellos. La Autoridad vela y enfrenta los problemas por su pueblo. Necesitamos despertar la capacidad de ser guardianes de la vida, para nosotros y para la comunidad de la existencia en las futuras generaciones. En este día agradecemos el Amor de la Ley, de la Justicia, de la Autoridad; es la protección real que tenemos en cada instante y en la totalidad del tiempo para despertar la confianza y realizar la vida tal como la soñamos en el vientre de la Creación.


Basado en el libro "Enseñanzas Mayas", de Mabel Flores.

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