Q'anil
En el cuerpo rige el óvulo y el espermatozoide que, unidos, forman la semilla humana. Misterio de Amor, es la continuidad de la vida. El agua del óvulo que espera; la semilla que llega, fecunda y germina.
Animal guía: el conejo.
El Abuelo Q’anil es el espíritu de la semilla, es el hilo del ADN enrollado y protegido, esperando el impulso del Amor para expandirse y generar la continuidad de la vida. La continuidad de la vida del hombre y de los tres reinos, animal, vegetal y mineral. El conejo muestra la fertilidad y la multiplicación. Enseña la construcción de su madriguera para proteger la familia y vivir en comunidad.
El Abuelo Q’anil amplía la conciencia a través del Amor de la Creación, que pone en cada una de sus criaturas el germen para la multiplicación de su obra. Nos ayuda a que nos demos cuenta de que somos semillas, y que necesitamos las condiciones necesarias para germinar, crecer y desplegar la belleza que ha sido depositada en nosotros. Un grano de maíz necesita la oscuridad del vientre de la Tierra, el fuego del Sol en contacto con el agua y el aire, para reconocer el propio fuego y despertar. Rompe la cáscara y asoma su verdad con la fuerza de la vida. ¿Qué cáscaras necesitamos atravesar para ser? Las semillas no son generadas originalmente en la Tierra; vienen del Misterio. La Tierra no genera semillas; ella es el vientre propicio para cuidarlas desde la siembra. Nuestra semilla también viene del misterio de las estrellas. La mente necesita la protección del silencio y de la calma para generar el pensamiento que moviliza el despertar. Somos semillas…Nuestra mente es la semilla del primer pensamiento y del primer aliento, dados por el Creador y el Formador. Desde ella generamos la existencia. Observemos la forma de la glándula pineal: es una semilla, en el centro del cerebro. En ella está el germen y la conexión para que el hilo de la Vida y de la medida del Tiempo que nos fue dado se desenvuelva en armonía con la Tierra y el Cosmos en nuestro ser. Allí están los sueños que venimos a construir, son las semillas para la continuidad de la Creación. Ellas necesitan la matriz vacía de lamente dispuesta a recibir el fuego, el aire y el agua del corazón para que la fecunden. Así se genera el pensamiento puro que guía la realización. Aquí es donde los miedos se disuelven y la audacia para la realización se da en la seguridad de la Verdad, como sinónimo de Amor. Para despertar y germinar necesitamos la confianza en el Espíritu, el Gran Espíritu, el Gran Sembrador que cuida de todas sus semillas. Los mensajes que nos da son genuinos y son exactamente los que necesitamos como guía y protección para romper las cáscaras y “ser”. Pero si estamos distraídos, asustados y agarrados a la aparente seguridad, o a la aparente vulnerabilidad, no podemos ver ni escuchar, ni sentir. Debemos estar alertas apara reconocer el camino de la ampliació de la conciencia. El sistema actual promueve el miedo y la debilidad. Bombardea la mente con mensajes de destrucción y de valores contrarios a la preservación de la vida. Ofrece alimento que intoxica más de lo que nutre. Ofrece medicinas que enferman más de lo que curan. Ofrece una educación que desconecta de la realidad, formando profesionales que sólo son agentes del sistema, para que éste se multiplique. Da la condición necesaria para la enfermedad, la destrucción y la muerte en guerras absurdas que ponen armas en manos de hermanos para que maten a otros hermanos, en la defensa de intereses de dominación de las potencias económicas. En la confusión nadie sabe quién es, qué quiere construir, dónde necesita poner el esfuerzo para realizar su vida. Entonces…viene alguien, agente del sistema, y se lo dice. Si lo escucha, se convierte en el idiota útil que realiza las ambiciones de los otros. El sistema actual implanta sueños para su continuidad y emite mensajes que promueven el consumo innecesario, la comodidad excesiva, las mentiras disfrazadas de verdades, el hambre y la dominación. Las personas hipnotizadas por su voz confunden ese implante con las verdaderas semillas de sus sueños que, en el Misterio de la Creación, les fueran sembradas. El Anciano Maya Wakatel Utiú reza para que no engañen a nuestros estudiantes, para que no les enseñen lo que no les sirve para vivir y ser felices, para que no les roben el tiempo. Reza para que los jóvenes regresen a la verdad, para que puedan diferenciar las semillas genuinas de las malas semillas. Es importante observar cómo se ha descalificado dentro del sistema actual a la Enseñanza indígena y a sus maestros. Despertemos. Esa enseñanza transmite el cuidado de la Tierra y la contemplación de la Galaxia; el cuidado de las semillas inteligentes que sembraron los Abuelos antepasados para que estemos en conexión con lo real, que es lo que sostiene la belleza del latido del corazón, unido a la mente y a la acción coherente con la protección de la vida. Transmite el regreso a lo sencillo y simple, al agradecimiento y la alegría de estar vivos, aún en momentos difíciles. Ayuda a caminar paso a paso el camino hacia la libertad.
El Abuelo Q’anil nos cobija en el amor, y favorece la intuición y la sensibilidad. Hace que la relación con la Luna sea más consciente, tanto como estemos dispuestos a aceptar. La Luna, sagrado espejo del Sol, con sus fases influye notoriamente en el desarrollo de las semillas, ya que algunas necesitan ser sembradas en la Luna menguante, otras en la nueva, y otras en la creciente. Enfoquemos la relación de nuestros pasos con la Luna y sus fases. Recordemos que la creciente favorece la expresión y el crecimiento hacia fuera hasta llegar a la plenitud de la Luna llena. La menguante lleva hacia dentro, hacia el silencio y la quietud de la sabiduría interna. Somos semillas y somos sembradores. ¿Qué semillas sembramos?, ¿somos concientes de nuestras siembras?, ¿Qué transmitimos a los niños?, ¿qué compartimos con los hermanos? Q’anil favorece la conciencia de la necesidad del cuidado de la vida y de las condiciones adecuadas para su continuidad.
El magnetismo Q’anil, en sus polaridades, produce encierro, baja autoestima y falta de confianza para atravesar las cáscaras que formamos alrededor del ser y así germinar. En el camino del medio, despierta la creatividad del amor y la energía vital, ayuda a ser concientes de la necesidad de sembrar semillas, hijos, buenas ideas o adecuadas actitudes, con la herencia sagrada de loas antepasados.
Ofrendamos los inciensos al Abuelo Q’anil, agradecemos las buenas semillas y pedimos por las buenas cosechas. Imploramos por la continuidad de la vida en hijos e hijas, en discípulos y discípulas para los Ancianos que enseñan con las semillas fructificadas en las huellas de los ancestros, y sembrando para las futuras generaciones. Imploramos por la semilla y la realización del alimento físico y del alimento espiritual.
Basado en el libro "Enseñanzas Mayas", de Mabel Flores.
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